viernes, 21 de marzo de 2014

Entrevista a Juan Quintero

La siguiente entrevista al músico Juan Quintero fue publicada solo parcialmente en la revista Área Urbana. En este posteo, el diálogo completo.


Hay gente que le canta a su lugar desde un lado muy genuino”

Se formó académicamente y es Profesor de Audioperceptiva y Solfeo y Profesor Superior de Dirección Coral, egresado de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, aunque dice que su primera escuela fue el entorno familiar y de amigos en el que se cantaba y guitarreaba hasta tarde, en su San Miguel de Tucumán natal. Y si bien ha sido premiado más de una vez como revelación del folclore, podría decirse que Juan Quintero hace rato dejó de ser novedad, tanto por su rol en Aca Seca Trío como junto a su mujer, la cantante Luna Monti. La pareja editó en 2013 el álbum Después de usted, que combina composiciones propias con originales versiones de canciones populares de autores tan reconocidos como Juan Falú, Juan Enrique “el Chango” Farías Gómez, Gustavo “Cuchi” Leguizamón y los hermanos Pepe y Gerardo Ábalos, entre otros.
“Arrancamos a hacer este disco en julio de 2012. Cuando cerró la idea, cuando se definió, tuvimos claro que iba a llevar mucho esfuerzo, no solo por el trabajo sino también por lo económico. Pero necesitábamos hacerlo, había un pulso interno que nos decía eso. Arrancamos con energía y por suerte fue recibido así, lo percibimos al tocarlo en vivo. Estamos muy agradecidos por esa recepción, hace sentir que la música corre y fluye naturalmente, es como abrir la puerta y que te llamen”, dice.

¿Desde el primer momento lo pensaron como un disco con versiones y homenajes a la historia del folclore argentino?
Sí, y hay mucho de homenaje, es cierto, aunque desde nuestra óptica, claro. En cierta forma también hay, para quienes saben reconocer y están familiarizados con el folclore, ciertos guiños que dejamos con respecto a alguna versión del pasado. Buscamos reconocer con alegría que uno está nutrido por un montón de gente que ha abierto nuevos horizontes, que nos ha habilitado otra manera de ver, de pensar el mundo, de sentir las cosas. Eso es maravilloso.

¿Se puede hablar de una fraternidad especial en el folclore, al haber tantas versiones, reconocimientos y encuentros entre músicos?
Sí, pero siento que no es tan solo por el lado del cariño que se da el querer grabar o compartir el escenario con colegas. En este disco, y pasa a menudo, veo que va más allá de la fraternidad, es algo maravilloso, y responde a una necesidad de experimentar, ¿por qué no? Existe y celebro la hermandad, la solidaridad que se da en la música popular, que habilita un montón de cosas, hace que el producto sea realmente genuino, porque se hace con ganas, pero a veces no hace falta encontarse para que se produzca una unión.

Hay puentes generacionales...
Así es. A veces no hay ningún otro tipo de relación más que la obra, que es la que genera esa unión. Me refiero a referentes como (Juan) Falú, (Rodolfo) “el Chacho” Müller, (Gustavo) “el Cuchi” Leguizamón y (Manuel) Castilla.

¿Qué evocás de San Miguel de Tucumán y el vínculo con la música durante tu infancia y adolescencia?
Viví en San Miguel hasta los 18 años, cuando fui a estudiar a La Plata. Mi vínculo con la música siempre ha sido muy cotidiano, muy natural. Mis padres integraban un coro, así diría que ese contexto me marcó desde antes de nacer. Por otro lado, tenía amigos muy ligados al ámbito de las peñas, las guitarreadas, reuniones y trasnochadas, en las que todo el mundo cantaba. Fue una escuela muy importante, si bien nadie me dio una clase ahí aprendí algunas cosas que yo considero importantes, como el respeto por lo que está expresando el otro. Eso quedó muy grabado en mí.

¿Y a los 15 arrancaste con la guitarra?
A los 14. Pero venía, como te digo, nutriéndome de música desde bebé. Mi mamá no podía dejarme con nadie y me llevaba a los ensayos. Nunca me costó animarme a largarme con el instrumento; sí cierto pudor porque en el entorno había gente que tocaba muy bien, un caso es Juan Falú, que era cercano a la familia. Los hermanos (Pepe y Gerardo) Núñez también. Hubiera sido fácil amedrentarse. Pero también el respeto a lo que cada uno tenía para decir ayudado, ellos habilitaban. ¿Quién va a tocar la guitarra estando Juan Falú presente? Pero justamente ellos propiciaban eso, que cada uno hiciera su ofrenda. Llegaba gente que tocaba con mucha menor destreza, componían menos que Pepe o Gerardo, pero todo se recibía con respeto y cariño. Por eso no me fue demasiado difícil, hablo de gente maravillosa.

Lo que menos querían era inhibir...
Por supuesto.

¿Cómo percibís cierta costumbre del folclore por hacer referencia al lugar de origen, como un elemento central de la identidad?
No sé si se da siempre. A mí no me gusta mucho el folclore paisajista, que hay mucho. Hay gente que habla de su lugar desde un lugar muy genuino, de corazón, y artístico, ahí yo me saco el sombrero, pero hay otras expresiones que a mí no me gustan tanto: hablan de Tucumán, de las variedades de comida, de los tipos de empanadas, cómo se hacen las empanas, es un perfil turístico-paisajístico, y yo con eso me aburro. Sí creo que tratamos de mostrar lo mejor de nosotros, es normal, tiene que ver con hablar de nuestro lugar al relacionarnos con los otros, con recomendar ciertas cosas, pero no tanto en la música, en las letras.

En tus distintos proyectos las letras parecen referir más a lo humano en general, a lo existencial.
Sí, pero de todas maneras no es algo que yo descarte del todo lo otro. Recuerdo esa hermosa zamba: “Un violín gemidor / Junto a un bombo legüero / Y un viejo arpero / Nostalgias me traen de ande soy...” (N.: Zamba de mi pago, de Los Hermanos Ábalos), que habla todo de Santiago, y a mí eso me emociona profundamente. Tal vez con una leve modificación de las palabras y siempre de acuerdo a la interpretación de cada persona se vuelve una cuestión puramente turística. Es un filo, una línea muy sutil. Y es una opinión mía, a mí no me gusta ese estilo.

Además ocurre a veces que uno no puede racionalizar y encontrar el por qué algo no le gusta, tal vez una voz, una entonación lo conmueve y en otro caso no.
Sí, totalmente.

¿Cómo es tu relación con la música, como oyente, cuando estás en tu casa?
Busco por lugares muy disímiles, o que uno toma como disímiles porque por ahí son folclores de otro lugar. Hay algo en el sentir de los folclores de los distintos países que los hace hermanos, pero por ahí suena totalmente diferente. Se usan compases rarísimos, las afinaciones son otras. Con esas escuchas lo que se busca es tratar de cambiar rotundamente la percepción de la música. Escucho mucha música afín a nosotros, los colegas dejan sus discos, hay recomendaciones, circula mucha música popular argentina. Y cada tanto, por recomendación o búsqueda, me voy hacia algún lugar muy lejano: música clásica o pop, para airear un poco la oreja.

De las propuestas nuevas y jóvenes, ¿qué te ha sorprendido más últimamente?
Te pondría nombrar a tres, si bien me quedo corto. Nahuel Pennisi es un gran intérprete e instrumentista, y compone muy bien; Agostina Elzegbe compone bellas canciones y toca muy bien la guitarra; Ignacio Vidal compone canciones tremendas, toca junto a la catamarqueña Nadia Larcher. Me gustó mucho descubrirlos.

Se ve, sobre todo en Aca Seca, un rescate de ritmos folclóricos y a la vez la intención de experimentar y de mezclar con otros géneros...
Yo trato de no definirlo con esas palabras. La experimentación sin dudas se da, pero yo no siento que mezcle, sino que incorporo. Por ejemplo: estuvimos compartiendo tiempo con amigos españoles, que hacen música tradicional española, pero son muy viajados, han estado por Senegal, la India, y muchos lugares. Uno de ellos es percusionista, y tocan una seguidilla española, y de repente le meten un toque que es netamente senegalés. La raíz quizás es la misma y uno no lo sabe, entonces es más incorporación que mezcla. No se trata de cajones que se colocan dentro de otros, sino que tal vez hay vivencias que se dejan pasar y que luego se toman. Podemos estar hablando de fusión pero una en la que ambas cosas dejan de tener su identidad anterior y pasan a ser algo nuevo, que también puede considerarse folclore.

¿Qué presentaciones en vivo hay previstas para 2014?

Hay un viaje planificado a Estados Unidos con Aca Seca, para tocar en Carolina del Norte a fines de mayo, y uno con Luna a Alemania, donde tocaremos en Frankfurt durante junio. Seguramente se concreten presentaciones en otros lugares de Europa. A su vez, es probable que haya unas pocas actuaciones con ella en la ciudad de Buenos Aires y algunas en distintas provincias argentinas, algo que tenemos pendiente.

jueves, 13 de febrero de 2014

En busca de las voces

Todos los grandes baluartes ya se han bajado de este tren,
existe el riesgo de que queden voces sin portadores.
Todas las cosas que no discutimos.
Todas las que no se discutieron.
Las fronteras de la tolerancia suelen ser inciertas.
En tu ladrar se huele la desesperación.

Pican los pasos de la urgencia,
vagón tras vagón,
los ojos cada vez más abiertos,
pozos sin fondo.
Los pies, certeros, pero no los ojos.

La transpiración fría sacude los brazos al detenerse,
la agitación se contiene,
los ojos se entornan ahora.

Ese misterio, esa llama, esa elegancia, esa voracidad.
Unos especímenes muy raros.

Todas las cosas que no discutimos.
Todas las que no se discutieron,

hasta ahora.

jueves, 16 de enero de 2014

Todo es memoria de ahora en más

Ya te dije que me arden los ojos cuando te miro.
Arden con placer.

Una de las cosas que más me gusta es cómo desafía a la verdad.
La contorsión de tu cuerpo
en el redil.

La intensidad de nuestros egos será quizás la frutilla agria
en la montaña de nuestra historia.

Defiende su soberbia con acciones.
Sostiene su elegancia entre una genialidad y otra.

Cualquiera que le permita desplegar su juego...
Las fronteras de la tolerancia suelen ser inciertas.

Estoy por partir. Voy a cruzar cielo y mar.
Tengo que hacer todo lo que deje tranquila a mi alma.

Alguien está amando a alguien en este momento...
¿O todo era para evitar el miedo?
Me gustaban también ese misterio
y esa serenidad...
Serena, si el piso no se cae.

No tiene sueños, no tiene premios, no hay consuelo...
Hay que pasarla bien, ya no estamos para epopeyas”. No sé qué dijo mi voz,
ni qué dice.


Existe el riesgo de que queden voces sin portadores.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Entrevista a Bruno Arias

A principios de noviembre salió publicada en la revista Área Urbana una parte de una entrevista al músico Bruno Arias. En este posteo, la nota completa.


Los festivales de folclore a veces son más masivos que los del rock”


Por Agustín Vázquez


¿Cómo es El Carmen, donde naciste? Describilo para cualquier persona que quiera conocer algo de la localidad y nunca haya estado allí.
Es un pueblo tranquilo, aunque con el crecimiento poblacional de los últimos años ya es una ciudad. Se dedica a la cosecha del tabaco, hay emprendimientos de gusanos para seda. Es una ciudad muy turística, tiene dos spejos de agua muy lindos para recorrer: el dique La Ciénaga y el dique Las Maderas. Cerca de allí se encuentra el pozo de algarrobo, las pircas, en el verano va mucha gente a comer un asado, a bañarse en el arroyo, pescar pejerreyes. Eso es lo más atractivo.

Elegí un lugar para vivir (en el que no hayas vivido).
Me gustaría vivir en China. Me llama mucho la atención, estaría buenísimo.

Titulaste "Kolla en la ciudad" al último álbum. ¿Qué idea (y cómo) buscaste transmitir con el disco y desde ese título?
Kolla en la ciudad es una canción de Néstor Gea y Sergio Castro. Este tema tiene que ver con la discriminación que sufre la gente de la quebrada de La Puna, o la gente de Bolivia y Perú que viene a vivir a nuestro país, a mejorar su calidad de vida, y terminan trabajando como albañiles y viviendo en una villa. Es una discriminación cultural que pasa de generación en generación. El concepto general del disco pasa por reivindicar la lucha de los pueblos originarios de Latinoamérica, a partir de ritmos y mensajes, con canciones como Caminantes o Cinco siglos resistiendo, que aparece como Jacha Mallku. Éste último fue grabado con banda de sikuris. Otro ejemplo es Nuestro mensaje, que es un tema dedicado a los mapuches.

Hace poco entrevistamos a Motta Luna, él es de La Banda, una ciudad de muchos músicos conocidos. Y decía él que todos hacen música aunque luego no sea esa su profesión, todos tocan guitarra, bombo, cantan desde chicos, es parte de la cultura familiar. ¿Cómo es en tu tierra? ¿Qué relación existe del pueblo con la música? Además de haber dado músicos como Cafrune.
Hay mucho folclore en el aire en la provincia de Jujuy. Hay mucha diversidad cultural y es como que se respira folclore constantemente. Por ejemplo, si uno va a un partido de fútbol allá, las hinchadas tararean alguna canción folclórica, se escucha un redoblante con ritmo de huayno. Si pasa una procesión de una virgen, se escuchan un charango, un sikus, una quena, con melodías de villancico. Además, en mi pueblo, todos los años hay homenajes a Jorge Antonio Cafrune, él es de El Carmen: vienen los gauchos en una marcha desde San Salvador, y al llegar al pueblo se organiza una jineteada. Se escucha folclore en las radios, y sobre todo en las fiestas patronales y populares se oye la voz de Cafrune, lo tenemos siempre incorporado. Es natural escuchar una guitarreada, una copla, a algún borracho que sale con una baguala a las seis o siete de la mañana. Encima El Carmen es tradicionalmente gaucho, siempre hay peñas y bailes donde se vive la música.

Aunque a la distancia muchas veces se hable del Norte o NOA como una unidad, algo bastante homogéneo, tanto en lo musical como en otros elementos que componen la cultura de cada lugar hay diferencias, contrastes. Vos mismos has dicho que al principio todos se sorprendían cuando decías que eras jujeño. ¿Qué es lo más distintivo y representativo en vos de tu provincia, en relación a las provincias vecinas (música, estilo, letras, estética artística, etc.)?
En el folclore siempre se habla de los límites entre Jujuy, Salta, Tucumán. No lo toman todos como Norte. En Jujuy, lo más representativo es el ritmo, sobre todo esa influencia que hay de la música andina. El ritmo madre es el bailecito, también son importantes el carnavalito, la cueca. Hay mucha influencia de Bolivia. A la vez, la provincia es muy diversa porque en cada una de sus cuatro regiones se cantan coplas de distinta forma. Yo siempre trato de ir a la raíces, busco a los cantautores, a los compositores, a los poetas de cada lugar y zona, recopilo canciones que se vienen pasando de generación en generación. Y le doy un sonido fresco a toda esa herencia que tiene Jujuy: busco cómo tocar un takirari, un huayno, un carnavalito, y sobre todo, el bailecito.

Después de más o menos una década de vivir en Buenos Aires, ¿qué es lo que más te gusta de la ciudad?
Siempre hay diversidad cultural. Hay espectáculos de lo que sea que uno busque, cualquier rama del arte, cualquier género. Y no sucede en todas las provincias. Artísticamente es muy positivo estar en Buenos Aires, abre la cabeza en muchos aspectos.

¿Cómo describirías la experiencia de El Bondi Cultural? ¿Qué importancia le das al hecho de que sean músicos de distintos lugares del país? Si bien la música es una, universal, la experiencia y vivencia varían según cada persona y subjetividad. ¿Y cómo se conformó el grupo tan diverso?
Fue una experiencia muy positiva. Al rodearse de otros músicos, uno aprende muchas cosas. Fue la primera producción por fuera de mis proyectos en solitario. Valoro el intercambio con otras cabezas y pensamientos, implica mucho para debatir y mediar. Además de mí, participaron siete cantautores de diferentes provincias (de Tucumán, Santiago del Estero y de distintas localidades bonaerenses), cada integrante grabó dos canciones propias e inéditas. Se registró en SADAIC y en AADI, y tuvo buena difusión.
Creo que es importante que los integrantes sean del interior, las oportunidades suelen ser para la gente de las capitales. El Bondi Cultural demuestra que el folclore está encendido. En las provincias hay numerosos talentos, que no tienen una estructura económica detrás ni empuje de nadie para salir adelante. La idea del proyecto es que contenga a cantores y compositores independientes que puedan así tener su primera experiencia discográfica.
Es un proyecto que recién comienza. El ambiente del folclore es un pañuelo, todos sabemos quiénes somos, quiénes se juegan por la música, quiénes la vienen remando de verdad desde hace mucho tiempo. A los músicos de El Bondi Cultural los conozco desde los comienzos, empecé a tocar con ellos hace 10 u 11 años. Las premisas son simples: que sea gente comprometida, que ame la música y se juegue por ella, que no sea solo un hobbie.

¿Y cuándo sale El Bondi Cultural 2?
El Bondi Cultural está un poco frenado porque queríamos gestionarlo desde el instituto de la música, que pueda ser subsidiado por este medio. Hace poco se aprobó la Ley de la Música, fuimos a la Casa Rosada: así como el cine y el teatro ya tienen su instituto, lo mismo sucederá con la música. Peleamos más de siete años por esta ley. Ahora el proyecto es hacer El Bondi 2, con 10 cantores y 10 cantoras de provincias que no estuvieron representadas en el primer Bondi, zonas de la Patagonia y Cuyo, por ejemplo.

Has dicho que no eras tan afinado antes o que se te criticaba que cantaras bajito. Sin embargo, noto en algunos temas del último disco, sobre todo en el tema Kolla en la ciudad, una similitud con Gieco. Es una apreciación personal, no sé si te lo han dicho, ¿qué pensás?
Siempre busco que mi voz y mi estilo sean muy personales, con la idea de no sonar parecido a nadie. Respecto a León Gieco, me notan similitud en el mensaje, en la temática, referencias a los desaparecidos, los pueblos originarios, el cantar contra la mega-minería a cielo abierto, entre otras cuestiones. No creo tener una similitud en la voz, pero sí en la forma de decir las cosas. Es el legado de Víctor Jara, Violeta Parra, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, Cafrune y otros referentes. Venimos de ese paño.

A diferencia de otros géneros, resulta importante en el folclore señalar de dónde es cada músico, ¿por qué?
Yo creo que cada músico dice de dónde viene porque cada lugar tiene un folclore distinto. Tiene que ver con la diversidad de Latinoamérica, y dentro de cada país en particular. En la Argentina hay muchos ritmos distintos. Con saber de dónde es el que toca, uno se imagina qué música puede llegar a interpretar. Si es de La Pampa o de Buenos Aires, uno imagina una milonga, un estilo, una huella; si es del norte, un bailecito, un carnavalito, un huayno; si es de Santiago, una chacarera; si es del sur, un loncomeo. Es una suerte de carta de presentación. De todas formas, creo que la música no tiene fronteras ni divisiones, ese es un pensamiento antiguo y conservador que se viene transmitiendo. Uno tiene que hacer la música que quiera donde quiera.

¿Sos de escuchar mucha música, te considerás melómano y ecléctico? ¿Qué estás escuchando actualmente? ¿Sos de escapar un poco a los ritmos folclóricos a la hora de escuchar a otros?
Vivo comprando discos y vivo comprando dvd´s de música. Aparte escucho de todo, no me encierro. Antes escuchaba más folclore, ahora puedo escuchar desde música brasileña hasta un disco de Iron Maiden, algún clásico del jazz, pasar de Linkin Park a Sting, y así permanentemente. Ahora estoy escuchando bastante a un músico brasileño que viene tocando hace mucho años, se llama Lenine. Y también le he prestado atención a Daft Punk. Siempre escapo del folclore, pero todo el tiempo recibo discos del género, así que escapar no se puede.

¿Qué es lo que más te interesa de las fusiones de géneros? No resulta extrañar leer o escuchar que la música popular muchas veces se repite. ¿Creés, en este sentido, que la fusión y la mixtura es la forma de escapar a cierto revival?
Es importante que haya un cruce de géneros, folclore con otras músicas, con jazz por ejemplo. No me encierro en la pureza tradicional. Eso no va a hacer que trascienda determinado género, ni tampoco creo en las fórmulas para que la música crezca, sino que todo tiene que ver con cada intérprete. Como decía Atahualpa Yupanqui: “Que la forma sea nacional y el idioma, universal”. Yo voy para ese lado. No me molesta que haya cruces y fusiones, pero lo puro y rústico propio de cada lugar a veces es difícil de fusionar con otra cosa. Y lo que realmente hace que la música cambie y evolucione es el sentir y el aire fresco que cada intérprete y compositor le da.

Has participado de luchas sociales en las provincias contra el avance de actividades económicas invasivas y dañinas como puede ser la mega-minería. Y también acompañado proyectos y causas populares. Te pregunto, ya que has explicitado en parte tu pensamiento en muchos temas, y en relación a la actualidad socio-política del país: ¿Por qué es tan difícil salir de la dicotomía kirchnerismo-anti kirchnerismo? Si tuvieras que imaginar, en un futuro no muy lejano, cinco, 10 o 15 años, una Argentina un poco mejor, ¿en qué creés que puede evolucionar y de qué manera? Teniendo en cuenta el rol del Estado pero también el involucramiento de la sociedad y de las comunidades.
Es complicado opinar. Yo quiero ser un cantor popular, trato de estar donde siento que la causa es justa, independientemente de que tenga algo que ver con un gobierno o con sectores que están contra. Me parece que la única forma de que haya un cambio es que la gente se involucre cada vez más militando, si todos nos quedamos criticando desde nuestras casas no va a pasar nada.
Siento que hay una gran asignatura pendiente con los pueblos originarios y con los recursos naturales, pero no solo en este país, pasa en Latinoamérica y en el mundo. Ojalá que en un futuro podamos mejorar en esos aspectos.

A veces se pone sobre la mesa el debate acerca del involucramiento político desde el arte. Hay quienes sostienen, como el Indio Solari, que "el arte no debe traducirse a códigos más ideologizados", como que pierde pulsión artística, sin desmerecer, claro, el compromiso político que pueda existir por otro lado. ¿Podríamos pensar en la existencia o búsqueda de una delgada línea que no sea ni el arte que no tenga nada que ver con los problemas sociales ni el que es muy explícito?
Yo creo que cada artista tiene que hacer lo que siente. Si se quiere ser político con el arte, está bien. Yo trato de cantarle a todo: a un paisaje, a la gente de un lugar y sus vivencias, o involucrarme con temas que suceden actualmente. Y si la música puede ayudar, buenísimo. Ya lo hicieron los grandes referentes que nombré antes: Violeta Parra, Jara, y demás.

De chico hacías bicicross y jugaste al básquet. Si no fueras músico, ¿qué creés que estarías haciendo? ¿Imaginabas una vida ligada al deporte?
Mirá, nunca fui un deportista muy destacado, así que no creo que si no fuera músico estaría haciendo deporte. Tal vez estaría viviendo de la discordia humana: de abogado, o de escribano, como decía que quería ser de chico, ¡aunque ni sabía qué era un escribano!. Pero toda mi infancia la viví sin estructuras, sin proyectarme, atento a lo que fuera saliendo en el momento.

A veces parece que la masividad está reservada para la cultura rock. En River han tocado Serú Girán, Fito Páez, Soda Stereo, Los Redondos, La Renga, Los Piojos, Bersuit, Los Fabulosos Cadillacs. ¿Imaginás que el ámbito del folclore pueda llegar a esas escalas?
Hay grupos de rock que tocan muy poco durante el año y llenan estadios, como el Indio, como La Renga. Pero los festivales de folclore a veces son más masivos que los del rock. Y hay artistas como el Chaqueño Palavecino o Abel Pintos que tocan varios fines de semana seguidos, varios días seguidos, con 15 mil, 20 o 30 mil, y si se cuenta todo un mes, reúnen a más gente que el rock. Lo que pasa es que tocan muy seguido y mucho. Si dieran pocos shows al año, seguramente coparían estadios de fútbol. Sin embargo, estaría bueno que el folclore se muestre en esos lugares también.

El año pasado, cuando tocaste en Groove, terminaste el show cantando en la calle, ¿qué se te dio por hacerlo? ¿Lo tenías pensado?

Cuando tocamos en Groove, se dio que se nos acabó el tiempo en el escenario, y la gente estaba con tantas ganas que se nos ocurrió salir a la calle a tocar para seguir la fiesta. Pero no estuvo pensado, se dio espontáneamente. Después se dio en otros recitales, como en La Trastienda.

martes, 5 de noviembre de 2013

Como en un túnel de luces y sombras

Péndulo hipnótico que prepara escenario de acción
climáticamente extraña, que recuerda a un sueño
y estimula sentidos e ideas.
Un vaso de un licor ahí cerca.

Un trago cualquiera, una noche calma
al compás de una pluma y en penumbra.
Pero hay un llamado que revienta la serenidad,
cuando se supone que tendría que encender deseos.

Una explosión sísmica en el oscuro corazón de un valle.
¿Quién escuchará?

Caen los melones de almacenes, de alacenas, de cajones, sin algodones que atajen tanto vértigo.

¿Será la crónica de un desmoronamiento?

Casi cerrada una gran ventana, se abre una nueva dentro del marco de la primera, en un rincón.

Si se extingue un puente invisible,
se vuelve a empezar.
Y se buscan en la memoria los trazos de aquel principio.

Siempre en las puertas,
en la penumbra de un borde esperado,
como por dar un salto.

Las palabras derraman por mis dedos
sus sentidos,
sus repercusiones,
hacen temblar
mi tolerancia,
mi fortaleza,
mis convicciones.

Qué veredas, qué pasos,
qué vientos, qué aires.

Van a contar tu carne,
van a pesar tus huesos.
Y sino, te dejarán en soledad.
Solo eso, nada menos.

El territorio de los problemas.

Zapatillas quebradas
quiebran la tierra.
La revuelven
de vivencias
la envuelven.

Cuando peca de inocencia el que peca de maldad,
y viceversa.

La ternura programada es un grotesco.

Armando este rompecabezas...
lo que debe hacerse
incluye lo que no.

Aves que vuelan alto.
Aves que aprenden a volar.
Vuelan alto.


Hay una zona en la que la gloria no tiene competidor.

viernes, 18 de octubre de 2013

Ni fe ni una ilusión

No quiero caer en el agujero de un culto al descrédito,
en el musgo de paredes cavernosas.
Pero no hay pasión en tu estrellato.
Ningún idealismo contiene tu praxis diaria.
El morbo nunca opera sobre lo sano.
Yo hago justicia por todos los que no te quieren

La gracia de la incomodidad es querer evitarla. Y no poder.
Estamos acostumbrados a que el cuchillo lastime,
hay un diablo que mueve la perilla

Nada es más irreductible que la realidad del propio ser.
La felicidad no asume la forma de un campo que orilla el horizonte.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Duelo al tiempo

Salidas de las llamas,
en llamas hacia mares,
en olas despierto,
película del presente
segundo por segundo,
sin memorias,
el presente se hace
grabado perfecto y exacto,
nada será olvidado de ahora en más,
todo vivido lentamente,
sin dolor,
porque ahora el dolor
anticipa que vendrá
y nos encuentra tan fuertes,
sonriendo,
caminando entre aguas,
eludiendo olas.

Capas de pieles se desprenden hacia los pies.
No hay ojos en su cara,
hasta que hay,
y ve,
y mira.
Toma cuerpo
como en un sueño
del que en cualquier momento
se puede despertar.
Y todo con músicas que abrigan la escena,
con arpas,
tambores,
vientos.

Cómo corre en este sueño.
Corre por correr,
no por huir.
Correr por vivir,
hay mucho por andar.
No siente que huye,
pero quiere ganarle al tiempo.
Y eso es heroico,
valiente,

pero puede costar como huir.